Los 10 errores más comunes en una entrevista de trabajo

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Muy probablemente tengas un buen perfil académico y además cuentes con experiencia en tu sector, pero en el momento de la entrevista el empleador tendrá en cuenta otros muchos factores, además de tu currículum.

A continuación vamos a valorar los 10 errores más comunes que podemos cometer en una entrevista de trabajo:

1. Llegar tarde

Este punto es más que un clásico. ¡No llegar tarde nunca a una entrevista de trabajo! Cuidado también con llegar demasiado pronto. Lo perfecto es estar en la empresa donde vas a tener la reunión 10 minutos antes del inicio. Si la entrevista es por conexión a internet, el importante estar preparado en la mesa con el dispositivo 10 minutos antes del inicio para tranquilizarse y adaptarse a la situación.

2. No estudiar a la empresa para la que vas a trabajar

Es frecuente que muchos entrevistadores puedan poner a prueba tu interés por el puesto. En ocasiones, si te han facilitado el nombre, te preguntarán antes de comenzar a valorar tu perfil, qué conoces de la empresa para la que quieres trabajar. Un gran error es contestar que no has visto información, o intentar salir del paso diciendo que conoces el sector al que se dedican. Es fundamental antes de realizar una entrevista de trabajo estudiar en profundidad la empresa para la que quieres trabajar. Su sector, sus servicios o productos, los valores de la compañía, la magnitud, las delegaciones, etc. Realizar este estudio y contestar con información detallada mostrará al entrevistador que eres una persona interesada.

3. Inseguridad

Los nervios antes de una entrevista de trabajo, y durante la misma, hacen que nos sintamos menos seguros de nosotros mismos. Debemos mostrar nuestras cualidades y hablar con seguridad y firmeza. Cuidado no confundamos la seguridad con comentarios en los que ensalcemos en exceso nuestras cualidades.

La inseguridad puede notarse incluso en el momento en el que saludamos a nuestro entrevistador, si no mantenemos el contacto ocular o no saludamos con un cruce de manos firme. También es fácil de detectar si estamos inseguros cuando hablamos, es frecuente titubear, que se nos seque la boca, o que no controlemos adecuadamente la respiración.

4. No controlar la comunicación NO verbal

Cuando nos presentamos a una entrevista de trabajo, hemos pensado en posibles preguntas que nos pueden hacer y en que vamos a contestar a cada una de ellas. Cómo voy a empezar la entrevista, qué tengo que recordar contar antes de que termine la entrevista, etc. Pero en la mayoría de los casos cometemos el error de no preparar nuestra comunicación no verbal. Debemos controlar nuestra postura corporal, que se muestre activa pero no rígida. Mantener el contacto con los ojos con el entrevistador es clave para mostrar confianza, seguridad e interés. Del mismo modo las manos deben estar colocadas encima de la mesa, pero nunca con los brazos cruzados. Los pies apoyados en el suelo y debemos controlar el movimiento nervioso y repetitivo de los pies que en muchas ocasiones se produce cuando estamos en situaciones incómodas.

 5. No tomar notas

Si solo te centras en contestar a las preguntas del entrevistador, puedes terminar la entrevista sin haber recogido la información necesaria con la que tomar la decisión de si ese puesto de trabajo de verdad te gusta y consideras que eres válido para él. Llevar anotada en una agenda o dispositivo electrónico algunas preguntas sobre el puesto, mostrará el interés que tienes hacia el puesto ya demás te permitirá terminar la entrevista con toda la información necesaria. Con los nervios podemos olvidarnos de preguntar ciertos requisitos o características del puesto, por ello se recomienda llevar las preguntas más útiles anotadas con anterioridad.

6. Preguntas antes de tiempo

Cuando nos encontramos en una situación de búsqueda activa de empleo, y nos contactan para llevar a cabo una entrevista de trabajo es muy normal que tengamos interés por conocer al detalle todas las características, condiciones, beneficios y desventajas del puesto. No olvidemos que en una primera entrevista de lo que se trata es de generar impacto positivo con una primera impresión. Si el entrevistado no te ofrece información exacta sobre el salario, vacaciones, horario, beneficios sociales, etc., es recomendable que esperes a una segunda entrevista para preguntar al respecto. Muestra interés por el puesto y sus funciones en una primera entrevista.

7. ¡No mentir!

La empresa que realiza las entrevistas te ha investigado, ha revisado tu curriculum y seguramente haya contrastado información en redes sociales. Cualquier información que ofrezcas y que el entrevistador detecte no es cierta, puede ser motivo directo para que quedes fuera del proceso de selección, y por supuesto no quedes archivado con buenas referencias.

8. Decir lo que el entrevistador crees que quiere oír

Es importante ser educado y contestar a las preguntas que el entrevistador nos hace, pero no por ello debemos dejar a un lado nuestra esencia. Debemos mantener una conversación sincera, profesional, directa y educada. No dar respuestas para “quedar bien” cuando en verdad no estamos de acuerdo con lo que se nos está planteando. En ocasiones intentamos dar las respuestas más correctas y mejor vistas socialmente aunque no estemos de acuerdo.

9. Interrumpir al entrevistador

El entrevistador sabe hacer su trabajo y dejará espacios en la entrevista para que puedas ir haciendo preguntas. Si no lo hace durante la propia entrevista, te facilitará dicho espacio al final de la misma. Nunca interrumpas al entrevistador. Puedes hacer alguna anotación en la agenda si mientras él habla te surge alguna pregunta y una vez detectes que es tu momento, puedes preguntarle.

10. Hablar mal de puestos anteriores

Entre las preguntas más frecuentes en una entrevista de trabajo, están las referidas a tus experiencias en otros puestos. Es el momento de hablar sobre todo lo positivo que has experimentado en ellos. Lo que has aprendido, las buenas experiencias con tus compañeros, superiores y personas a tu cargo. Nunca hables mal de otra empresa y menos si has trabajado en ella. Es un error muy frecuente, especialmente si en alguno de los puestos de los que hablas, terminaste la relación contractual por despido. No es momento de echar la culpa a nadie, es momento de poner el foco en lo positivo.